En Quintana Massages queremos que disfrutes de tu masaje con tranquilidad en nuestro centro Spazio Wellness Santiago y que conozcas los cuidados que pueden ayudarte antes y después de la sesión.
Tanto si buscas un momento de relajación como si necesitas descansar después del esfuerzo físico o de varias etapas del Camino de Santiago, aquí encontrarás respuestas a algunas de las dudas más habituales.
Antes de recibir cualquiera de nuestros masajes en Santiago de Compostela, te recomendamos acudir unos minutos antes de la hora reservada, para comenzar la sesión con tranquilidad.
Procura no realizar una comida muy abundante inmediatamente antes del masaje y utiliza ropa cómoda. También es conveniente retirar relojes, pulseras y otros accesorios que puedan resultar molestos.
Antes de comenzar, informa al masajista si tienes alguna lesión, molestia, enfermedad, cirugía reciente o circunstancia de salud que debamos conocer. De este modo podremos valorar si el masaje es adecuado y adaptar la sesión a tus necesidades.
Antes de comenzar, podrás indicar qué zonas del cuerpo quieres trabajar y si prefieres un masaje suave, relajante o con mayor atención a determinadas tensiones musculares.
Durante la sesión se utilizarán toallas para mantener cubiertas las zonas que no se estén trabajando, respetando tu intimidad y comodidad.
Es importante que comuniques cualquier sensación desagradable, presión excesiva o molestia. Un masaje no tiene que resultar doloroso para ser eficaz y la intensidad debe adaptarse a cada persona.
También puedes indicar si prefieres disfrutar de la sesión en silencio o necesitas algún ajuste de temperatura o posición.
Después del masaje, puedes sentir algún dolor, cansancio o somnolencia. Habitualmente, es normal puesto que se trata de una respuesta del organismo a las técnicas de masaje. Si notas que persiste, es conveniente que lo comuniques al terapeuta.
Hidratación: Una cuestión fundamental después de un masaje es beber agua (no en exceso), ya que ayuda a eliminar el desecho metabólico a través de la orina.
Después del masaje no tomes café ni otras bebidas excitantes. Esto puede tensar los músculos relajados e incluso producir una sensación extraña.
Si tienes hambre después del masaje, come, pero no demasiado.
Aunque el masaje suele ser una práctica de bienestar bien tolerada, existen situaciones en las que conviene aplazarlo o consultar previamente con un profesional sanitario.
Por ejemplo, si tienes fiebre, una infección activa, heridas abiertas en la zona que se va a trabajar, una lesión aguda importante o sospecha de trombosis venosa.
También es importante consultar si has tenido una intervención quirúrgica reciente, padeces alguna enfermedad relevante o estás recibiendo un tratamiento médico que pueda requerir precauciones especiales.
En determinadas circunstancias, como un embarazo de riesgo o algunos problemas circulatorios, puede ser necesario adaptar el masaje o contar con autorización sanitaria.
Antes de la sesión, informa siempre de cualquier condición de salud que pueda afectar a tu seguridad. El masaje de bienestar no sustituye la valoración ni el tratamiento médico.
Nota: Es muy importante que informes al terapeuta de cualquier problema de salud o medicinas que estés tomando.
Después de un masaje puedes sentirte relajado, descansado o incluso algo somnoliento. En ocasiones también puede aparecer una ligera sensibilidad en las zonas trabajadas, especialmente después de un masaje más intenso.
Te recomendamos escuchar a tu cuerpo, descansar si lo necesitas y mantener una hidratación normal, de acuerdo con tu actividad y tus necesidades.
No es necesario beber cantidades excesivas de agua pero sí mantener una correcta hidratación.
Si notas un dolor importante, una reacción inusual o molestias que persisten o empeoran, conviene buscar una valoración sanitaria.
El frío y el calor aplicados en una zona con dolor calman las molestias. La diferencia radica en el tiempo de la lesión:
Si el dolor es reciente (menos de 72h), aplica FRÍO.
El frío reduce la inflamación y el dolor. Aconsejado para lesiones agudas, golpes o esguinces. Aplícalo entre 5 y 15 minutos, sin contacto directo con la piel.
Si te duele hace días, aplica CALOR.
El calor favorece la circulación y relaja. Aconsejado para contracturas o malas posturas. Aplícalo entre 15 y 25 minutos con bolsa de agua o manta eléctrica.
No existe una frecuencia ideal que sirva para todas las personas. Depende de tus preferencias, tu actividad física, tu estado general y el objetivo del masaje.
Algunas personas disfrutan de una sesión ocasional para relajarse, mientras que otras prefieren incorporar los masajes de forma periódica a su rutina de bienestar.
Si realizas ejercicio habitualmente, trabajas muchas horas en una misma postura o acumulas tensión muscular, puedes valorar sesiones adaptadas a tus necesidades.
En Quintana Massages podemos ayudarte a elegir la duración y el tipo de masaje que mejor encajen contigo. Si tienes dolor persistente o una lesión, es importante buscar una valoración sanitaria en lugar de depender únicamente de los masajes.
Después de varias horas caminando, es habitual experimentar cansancio y cierta sobrecarga en las piernas y los pies.
Al terminar la etapa, conviene quitarse el calzado, revisar los pies para detectar rozaduras, secar bien la piel y utilizar calcetines y calzado limpios y cómodos.
También es importante descansar, reponer líquidos y alimentarse adecuadamente. Si te resulta agradable, puedes elevar las piernas durante un rato para descansar.
Un masaje adaptado puede contribuir a la sensación de relajación y bienestar después del esfuerzo.
Si aparece dolor intenso, hinchazón significativa, enrojecimiento llamativo o dificultad para caminar, no lo atribuyas simplemente al cansancio: busca una valoración sanitaria. En nuestro blog tenemos este artículo sobre cómo tratar el dolor de piernas durante el Camino de Santiago.
Las ampollas son una de las molestias más habituales entre los peregrinos y suelen producirse por el roce repetido del calzado con la piel, especialmente cuando existe humedad.
Para reducir el riesgo, utiliza calzado bien ajustado y previamente probado, calcetines adecuados y procura mantener los pies limpios y secos.
Si notas una zona de roce, detente cuanto antes para revisar el calzado y proteger la piel.
Cuando aparece una ampolla, los cuidados dependen de su tamaño, estado y localización. Evita arrancar la piel que la recubre y mantenla protegida del roce. Si hay signos de infección, dolor intenso o tienes diabetes o problemas circulatorios, consulta con un profesional sanitario.
En nuestro blog encontrarás consejos más detallados sobre cómo cuidar y tratar rápido las ampollas durante el Camino y sobre el cuidado de los pies al realizar la peregrinación.
Después de completar el Camino, muchas personas sienten cansancio, rigidez o sobrecarga muscular, especialmente en piernas, pies y espalda.
Si no existe una lesión ni ninguna contraindicación, un masaje adaptado puede ser una forma agradable de descansar y dedicar un tiempo al bienestar corporal.
En Quintana Massages ofrecemos un masaje peregrino en nuestro centro Spazio Wellness. Es un tratamiento pensado para quienes llegan a Santiago de Compostela después de varias jornadas caminando. La sesión se adapta a las zonas que necesitan mayor atención y a las preferencias de cada persona.
No es necesario soportar presiones intensas: el masaje debe resultar cómodo y adecuado al estado físico del peregrino.
Si tienes una lesión reciente, hinchazón importante o dolor intenso, conviene consultar antes de reservar.
Conoce nuestro masaje peregrino en Santiago de Compostela y elige tu sesión.