Causas del dolor de espalda

¿Por qué nos duele la espalda? Esta es una de las preguntas más comunes que nos hacemos la mayoría de seres humanos. La respuesta se encuentra, en gran medida, en lo que hacemos a diario con nuestro cuerpo (algo que no suele explicarse y que, como fisioterapeuta y miembro del equipo de Quintana Massage, me parece fundamental). Por eso, como continuación a este otro artículo con las causas de dolor de cuello, hoy voy a centrarme en las causas del dolor de espalda y sus posibles soluciones.

Causas del dolor de espalda: entre contracturas y malas posturas

Voy a comenzar con una generalidad: la principal causa de dolor de espalda son las contracturas musculares.

Tras decir esto, como lector, podrías decir: “ok, perfecto” y, acto seguido, dejar de leer este artículo, cerrar el navegador y ponerte con otra cosa. El problema es que esa explicación no resuelve nada, solo dice una parte del problema (que, ni siquiera, es 100% verdad).

Me explico.

En el cuerpo, la mayoría de sensaciones dolorosas que percibimos son de origen músculo-esquelético (el conjunto de huesos, articulaciones, ligamentos y músculos). De todo este conjunto, los músculos son los más susceptibles de generar molestia debido a la forma en que están diseñados: están ahí para mover nuestro cuerpo, para sostenerlo (contra la gravedad) y para AVISARNOS.

¿Avisarnos de qué? De que algo está funcionando regular o de que nos estamos pasando de exigencias con nuestro cuerpo. ¿Y cómo lo hacen?: dándonos señales de alarma; señales de alarma que, como ya dije en el artículo sobre las causas de dolor de cuello, van desde la rigidez hasta el síntoma último de alarma, el dolor.

Por tanto, y corrigiéndome a mí mismo, voy a decir que la principal causa de dolor de espalda son las contracturas musculares cosas que le exigimos a nuestro cuerpo y que nos provocan:

  • Contracturas musculares.
  • Hernias discales
  • Distensión de ligamentos
  • Activación de puntos gatillo
  • Rigidez articular

Lo que hacemos mal con nuestro cuerpo

Como la información nos suele entrar de forma más sencilla si la leemos en forma de listado, voy a mostrar las diferentes cosas que solemos hacer mal con nuestro cuerpo y que son las causas reales del dolor de espalda.

Estar sentado (o de pie) durante horas en la misma posición

Esta es, quizá, la actividad más común que hacemos mal con nuestro cuerpo y que nos provoca dolor de espalda. Y esto es porque, fundamentalmente, está vinculada a estas situaciones:

Causas dolor de espalda que hacer

En efecto, las posturas frente a ordenador (y móvil, ojo), aunque también se da en otras situaciones, como trabajos que impliquen actividades manuales, posturas de observación (socorrista, vigilante de museo o dependiente de tienda, por ejemplo)… Se producen porque estamos exigiendo a nuestra musculatura de espalda (que nos tiene que mantener erguidos para evitar que nuestro cuerpo no se desplome por el efecto de la gravedad) que trabaje a destajo durante un tiempo muy prolongado. Esto deriva en una rigidez muscular que termina en contractura.

Gestos repetitivos

Otra causa de sobrecarga muscular y contractura son los gestos repetitivos con nuestro cuerpo, especialmente con brazos. Estos no son los más frecuentes en nuestro día a día, pero sí que están asociados a ciertas profesiones (un panadero amasando, por ejemplo) o actividades de ocio (algunos aparatos de gimnasio)

Cargar pesos de forma prolongada o indebida

Otra situación derivada de la anterior son las cargas de peso. Como he dicho, la musculatura de espalda tiene que sustentarnos contra la gravedad. Esto implica que, si le sumamos más peso (mochilas en la espalda, cargar bolsas de la compra, cajas de una mudanza…) la musculatura tiene que cargar más, por lo que se contractura antes.

Por otro lado, está el hecho de que la carga de peso se haga de forma indebida: sin doblar rodillas, recurriendo a flexionar la espalda. Esto nos puede llevar a algo mucho más grave (y que se enseña en todo curso de prevención de riesgos laborales): las hernias discales. Estas son lesiones de las articulaciones vertebrales, en concreto de los discos intervertebrales. Estos discos, al cargar los pesos de forma indebida, se empiezan a protruir hacia el exterior hasta que crean la hernia discal, otro motivo de dolor de espalda que, además conlleva síntomas mucho peores (como lesiones del nervio: el mejor ejemplo es la ciática).

causas dolor de espalda hernia discal

A raíz de lo mencionado anteriormente de cargar un peso de forma inadecuada, he de unirlo con lo que ya apunté sobre las posturas sentadas prolongadas: si esas posturas son inadecuadas (con tendencia a estar con la espalda doblada) estaremos ante otra causa de hernia discal. Este tipo de hernias discales son, si cabe, más peligrosas, porque no se producen de forma puntual por cargar cargas pesadas, sino de forma silenciosa y, para muchos, insospechada, como es estar en el sofá viendo una película de Netflix.

Superficies (o posturas) indebidas de descanso

Otra de las causas más frecuentes de dolor de espalda son las asociadas al sueño. La mayoría se deben a una mala elección en el tipo de colchón (muy blando, muy duro…) o de almohada (alta, baja, dura, blanda). Aquí no hay una “receta” universal: cada persona tiene una anatomía distinta y lo que vale para uno, no vale para otro (a mí, por ejemplo, los colchones duros me matan, mientras que a mi pareja le vienen genial…).

Falta de ejercicio físico

Otra de las cosas que hacemos mal y que nos provocan síntomas de espalda es la falta de ejercicio. La musculatura, cuanto más fuerte, más resistente, por tanto, si la entrenamos (de forma correcta), tendremos menos probabilidades de sufrir dolor. Formas bastante eficaces de entrenar la musculatura de espalda son la natación o los ejercicios con gomas elásticas, aunque de eso ya hablaré en otro artículo.

Lesiones previas

Por último, y aunque es un poco de Perogrullo, otro motivo de dolor de espalda son las lesiones de base que ya tenemos de nacimiento. Con esto me estoy refiriendo a problemas en la alineación de la columna (escoliosis, hipercifosis dorsal, dorso plano…), enfermedades de la columna (espondilitis anquilosantes), lesiones neurológicas, dismetrías de miembros inferiores (que alteran la forma de trabajar de la columna… Como estas son causas con una entidad mayor, todas ellas deben ser atendidas (y lo antes posible) por un profesional sanitario: fisioterapeuta, médico, podólogo…

El dolor de espalda: la alarma, no el criminal

Antes de terminar, quiero volver a algo que dije al principio sobre el dolor de espalda: que este es uno de los varios síntomas que suceden en nuestro cuerpo. De hecho, suele ser el último, el que aparece cuando la zona ya está tan al límite que no le queda más remedio que gritar para que nos demos cuenta.

Porque el dolor no es más que eso, una señal de alarma. Lo ideal, lo inteligente, es ser perspicaz y darse cuenta de los síntomas previos al dolor que surgen durante una contractura. Estos síntomas son:

  • Rigidez y disminución de la movilidad de una zona: la sensación típica es la de tener la espalda con menos movilidad, como que nos cuesta más trabajo hacer un movimiento. En algunos casos, esa rigidez se puede llegar a sentir como una especie de cosquilleo en la musculatura.
  • Cansancio: la sensación de cansancio sucede en todos los músculos, pero en algunos, como los de la espalda y cuello se nota como una fatiga interna. La forma más sencilla de identificarlo es cuando “notamos algo” en la zona que no es dolor pero es eso, sensación (cuando normalmente no los notamos).
  • Falta de elasticidad: esto está asociado a la rigidez y se nota que, cuando estiramos, el músculo tira más de lo normal o tira mucho antes de lo que estamos acostumbrados.

Si escuchamos a nuestro cuerpo seremos capaces de percibir estos síntomas previos al dolor. Si actuamos en ese momento con las técnicas adecuadas, seremos muy capaces de evitar la aparición del dolor, tanto en cuello, como cabeza y hombros.

 Cómo prevenir y aliviar el dolor de espalda

Sobre esto ya hablaré en otro artículo pero, a grandes rasgos, la clave está en:

  • Corregir malas posturas diarias (frente al ordenador, en el sofá…)
  • Movernos cada hora y media de nuestro puesto de trabajo si este es en postura sentada
  • Estirar de forma regular la musculatura (aquí os contamos algunos estiramientos para cuello y parte de la espalda).
  • Adecuar nuestras superficies de descanso
  • Realizar ejercicio físico de forma regular (en este artículo damos algunas claves).
  • Tratarse de cuando en cuando (o de forma regular), ya sea con un fisioterapeuta si hay lesiones severas, ya sea con un masajista si es para relajar el tono muscular.

Desde Quintana Massages esperamos que estos consejos hayan sido útiles (podéis completarlos con esta guía para preparar el Camino de Santiago). Tan solo nos queda recordar que, si estáis por Santiago y tenéis algún síntoma de sobrecarga, no dudéis en acudir a nuestro centro, en la Plaza de la Quintana. Podéis acceder a nuestra hoja de reservas y servicios en este enlace.

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Autor: Dani Keral
Fisioterapeuta, blogger de viaje, fotógrafo y redactor en medios como Condé Nast Traveler, Yorokobu, Viaje con Escalas y Revista Salvaje. Creador, guionista y locutor del podcast El Vuelo Sonoro de Radio Viajera. Culo inquieto.

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